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5 claves para entender la crisis interna de la Universidad de Chile

Escrito por MQLTV

    Las masivas marchas de las últimas semanas, junto al lamentable caso de Rodrigo Avilés, han vuelto a reactivar la llama del movimiento estudiantil a lo largo de todo el país. Pero entre tanta coyuntura, hay un caso que, para todo ente ajeno a la burbuja del mundo universitario, ha pasado desapercibido: la Universidad de Chile se encuentra en un complejo conflicto interno que tiene a la mayoría de sus estudiantes movilizados.

    Desde hace tres semanas que la Chile se encuentra movilizada: su Casa Central está tomada (simbólicamente) y casi todas las carreras están en paro. Esta estrategia apunta, sobre todo, a presionar al rector Ennio Vivaldi para que se haga cargo de una crisis que lleva muchos años y que hoy ha vuelto a estallar.

    ¿Qué tan grave es lo que acontece dentro de la Casa de Bello? Te dejamos 5 claves para entender la crisis:

    1. Democratización de los espacios

    Un problema histórico dentro de la universidad. Los estudiantes reclaman que existen pocos o nulos espacios democráticos de participación, es decir, la toma de decisiones vitales dentro de la institución es ejecutada solamente por las altas autoridades, dejando fuera de participación a estudiantes y funcionarios.

    Para superar esta pobre democracia interna, se propone participación triestamental. Es decir, que tanto estudiantes como docentes e incluso funcionarios se involucren en la toma de decisiones de todas y cada una de las problemáticas internas y específicas de cada facultad, instituto u organismo universitario.

    2. Facultades del primer y tercer mundo

    Aunque se diga que es una universidad estatal, la realidad es que la gran mayoría de los ingresos económicos viene de la venta de servicios (títulos, posgrados, diplomados, etc), los aranceles y las matriculas -los cuales están lejos de ser accesibles al bolsillo de padres y estudiantes-. Para colmo, dichos ingresos no se ven reflejados en la infraestructura de los diversos campus de la universidad. Esta inequitativa distribución ha generado que, dentro del alumnado, se hable de que hay facultades “del 1° mundo” y otras, las más precarias, que serían del “3° mundo”.

    Esto queda en evidencia al comparar los edificios, tecnología y equipamiento del Campus Beauchef (donde está la Facultad de Ingeniería) y la Facultad de Economía y Negocios (FEN), las cuales se alejan abismalmente de la realidad de espacios como Filosofía y Humanidades, Artes, Ciencias Sociales y Comunicación e Imagen. Cabe mencionar el emblemático caso de INAP (Instituto de Asuntos Públicos), el cual ni siquiera tiene una sede donde albergar a sus estudiantes y debe arrendar inmuebles a otras instituciones. Otro ejemplo es el caso del Semda (Servicio Médico y Dental de la U. de Chile), el cual siempre ha sufrido deficiencias económicas y administrativas en su interna.

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    3. El abandono del Estado y la lógica de mercado

    Otra de las quejas históricas de los hijos de Bello tiene que ver con el abandono del Estado a su universidad pública por excelencia, limitándola a ser mera fábrica de profesionales y prestadores de servicios para sobrevivir en el mercado.

    A la U. de Chile le queda muy poco de pública y estatal. El financiamiento que le entrega hoy el Estado es menor al 10%, lo cual acarrea una serie de problemas: desde lo estructural y material hasta -como se mencionó en el punto anterior- el rol que cumple la institución dentro de la sociedad, no quedándole otra que acomodarse a las lógicas de mercado. Dichas lógicas influyen en cómo se toman las decisiones dentro de la institución, las cuales dependen únicamente de un sector determinado de la misma.

    Pero lo más complejo de este punto se relaciona con la venta de bienes y servicios. Como técnicamente cada facultad o instituto es una isla independiente, éstas deben sobrevivir como puedan: vendiendo servicios, restándole importancia al desarrollo académico y generando profesionales formados en la competencia y la adaptación para ser eficientes en el sector privado.

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    4. El acceso: quiénes pueden entrar a la Chile

    Los tres problemas anteriores se reflejan también en las matrículas de los últimos años. La famosa barrera de los 600 puntos para ingresar a esta universidad, los elevados costos de arancel y el acceso únicamente vía PSU impiden que los estudiantes que pertenecen a los quintiles más bajos puedan entrar a la Chile. Así, la universidad sigue manteniéndose como una institución profundamente elitista.

    Siendo un supuesto emblema de lo público y estatal, la Casa de Bello pierde poco a poco su espíritu pluralista y democrático. Cada vez son más los estudiantes de colegios particulares los que entran y cada vez menos los que provienen desde líceos públicos.

    Por esto, los estudiantes exigen buscar estrategias para incluir nuevas formas de acceso a la universidad, de tal manera que los factores relacionados con los ingresos económicos de sus postulantes influya cada vez menos en el acceso de los mismos a la Universidad de Chile.

    PSU

    5. La lucha por una educación pública, gratuita y de calidad

    Sigue siendo el tema central de todo. Como sabemos, mas que un derecho, la educación en Chile es un lujo que no todos se pueden dar. Los repudiables niveles de desigualdad y la vergonzosa carencia de oportunidades ante la falta de gratuidad y universalidad de la educación son una bandera que, además de las demandas internas, los estudiantes de la Chile siguen flameando.

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