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El eterno descontento

Algo bueno de la corrupción: por fin te enteraste que existía

En los últimos años hemos visto crecer un desesperanzador, rabioso y un tanto neurótico discurso que plantea que la política y los políticos están podridos. Una de las causas que habría llevado al país a la desmoralización y corrupción pareciera estar enfocado en el neoliberalismo y en el dinero que ha corrompido a todos los parlamentarios y empresarios de este país.

Rousseau afirmaba que “el hombre nace bueno y la sociedad lo corrompe”; en este caso, pareciera que es el poder quien ha corrompido a la élite de nuestro país. Pero esto no es una sensación nueva, para nada, sino que el descontento popular es un sentimiento que ha estado constantemente en nuestro país. No olvidemos que fue el descontento de algunos grupos de élite en el siglo XVIII lo que llevó a nuestro país a independizarse de sus gobernantes españoles.

No estamos al borde del abismo ni están todos podridos. La misma historia nos demuestra que el descontento ha estado siempre, pero que aún así nuestra sociedad se ha movido.

En ese sentido, no necesariamente el descontento es algo infértil o algo que no remueve concretamente a la sociedad. Otro ejemplo: Enrique Mac-Iver, en 1900, criticó a la élite política por haber caído en la inmoralidad pública, cuestión que habría llevado a los políticos a olvidarse del Estado, a cometer abusos, a hacer fracasar las reformas que beneficiarían a la sociedad, entre otros temas. Resulta muy familiar ¿o no? Aún más familiar son sus palabras en el “Discurso sobre la crisis moral de la República”, en el que señala que:

“Ni en Chile ni en otras partes han sido siempre la ley y la verdad las inspiradoras de los que intervienen en ese acto. Generalmente dominan en él la pasión y el interés político o partidista, que tanto perturban el criterio y que es natural produzcan resoluciones erróneas o injustas de parte de las corporaciones políticas tratándose de cosas que a los partidos y a la política atañen”.

enrique mac-iver

No hay que ir mucho tiempo atrás para darnos cuenta del descontento. ¿No fueron acaso los 17 años de descontento y lucha los que nos sacaron de una dictadura feroz? ¿Por qué las mismas críticas persisten siglo tras siglo y pareciera siempre apuntar hacia lo mismo, hacia la corrupción e inmoralidad de quienes nos gobiernan?

El descontento popular ha existido y existirá siempre, porque es funcional a su misma época. Cada generación pelea y se frustra exigiendo las necesidades que requiere en ese momento. Durante el siglo XX se discutió y exigió que las escuelas públicas llegarán a todos los rincones de Chile, que existieran escuelas e infraestructura para todos los niños y niñas. Hoy con eso relativamente solucionado, nuestra generación exige la calidad de la misma. El descontento existía y la desesperanza también, pero los cambios llegan y probablemente no lleguemos a verlos estando vivos.

No olvidemos que fue el descontento de algunos grupos de élite en el siglo XVIII lo que llevó a nuestro país a independizarse de sus gobernantes españoles.

Con esta idea no quiero decir que siempre avancemos. No creo en absoluto en la idea del progreso sostenido. Imaginen los cambios que provocó la guerra civil de 1891, que nos trajo un régimen parlamentario corruptísimo. Muchos lo querían, pero no resultó como esperaban. O que impactó generó la Unidad Popular al venir seguida de una dictadura feroz. Muchos soñaron con la realización del proyecto socialista, pero el panorama terminó siendo aterrador. No estamos siempre avanzando.

Avanzamos, por ejemplo, cuando pasamos desde el sistema parlamentario corrupto, que compraba los votos y mantenía una élite en el poder a, poco a poco, llegar a los gobiernos radicales que se preocuparon de un Estado Benefactor, proveyendo salud y educación a algunos grupos de la población; razón por la cual, justamente, han sido bien recordados por ello. Avanzamos también al salir de la dictadura a una democracia; a pesar de todas las críticas existentes, al menos podemos estar seguros en las calles. Las críticas existirán siempre, porque es nuestro deber como ciudadanos esperar lo mejor de los gobiernos y exigir los cambios que necesitamos en nuestro tiempo.

marcha descontento social

Probablemente no veamos los resultados, porque los procesos son lentos, muy lentos; tenemos que tener eso claro. Chile no ha caído en una crisis única y fatal, sino que es una crisis coherente con la época. No estamos al borde del abismo ni están todos podridos. La misma historia nos demuestra que el descontento ha estado siempre, pero que aún así nuestra sociedad se ha movido. A veces hemos mejorado, otras veces no. Lo importante es construir soluciones, proponer proyectos, luchar por ellos; y a pesar de que nosotros no los vayamos a ver pronto, pensar en lo que queremos dejar para el futuro. No todo es el presente.

La historia dirá si las decisiones que tomamos fueron provechosas.

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