• Videos
  • En Vivo

MQLTV.COM

En vivo

La Mujer Rota

Chile y los best sellers

Siempre retumba en nuestros oídos, sobre todo en las conversaciones de libros o en talleres literarios, el apelativo, muchas veces despectivo de: “ah, ese libro es un best seller”. Como si estuviésemos hablando de desechos puros y como si supiésemos realmente qué es un best seller, o como si ya nos hubiésemos acostumbrado a ponerle a las cosas categorías definitivas por el sólo hecho de querer seguir repitiendo cómodamente lo que se nos dice por aquí y por allá sin mediar juicio crítico nuevo o pregunta y como si los años no avanzaran y deseáramos levantar altares a las ideas geniales de nuestros antepasados. Y es por eso que de las frases favoritas frente a estos libros que se venden por miles son esas que manifiestan la duda frente a ese apelativo, algo así como: “ah, es un best seller, bueno, en realidad no sé si es best seller, o no sé lo que es un best seller, pero bueno, supongo que es malo, pero no lo tengo muy claro, o tal vez me equivoco y es demasiado bueno, es que en realidad no lo he leído y no sé si lo leeré, aunque tal vez lo lea algún día, pero aún no, y en realidad creo que no lo leeré nunca, o tal vez sí, no sé”.

En Chile hay autores que venden cinco ejemplares de los libros que publican. Por ejemplo, mi vecina que se autoeditó los poemas de su adolescencia, en un tiraje de 50 ejemplares, de los cuales lleva vendido 5 en un mes y regalado otros 10, por lo que le quedan 35 ejemplares en su clóset y repartidos en los rincones de su casa. De los vendidos, dos se los vendió a otros vecinos, uno a mí y dos en el colegio donde trabaja. Hay otros autores, como Pablo Simonetti con La barrera del pudor (2010) que vendió más de 40 mil ejemplares en un año y es lo que supongo más o menos venden autores como Roberto Ampuero, Jorge Edwards, Carla Guelfenbein y Hernán Rivera Letelier, autores por los que se pelean las grandes editoriales, y obviamente muy distinto a los best sellers internacionales, nada al lado de ellos, por ejemplo 50 sombras de Grey que ha vendido más de 125 millones de ejemplares desde el 2011 a la fecha, y La chica del tren que en menos de un año ha vendido 5 millones de ejemplares.

simonetti

A veces miro los ránkings de los libros más vendidos para ver si pillo algún libro de algún conocido o amigo, y sí, he visto algún libro que he editado de forma fantasmagórica, y averiguo qué hay que hacer para estar en ese lugar y me entero que recién cuando pisas el palito de los 10 mil ejemplares vendidos, eres digno de ser mencionado, siempre y cuando en esos diarios no estés en lista negra alguna que te margine de tan apetecido espacio.

Bueno, pero a lo que iba, y es un poco a desentrañar ese primer párrafo que puse en este texto, es que estuve conversando mínimamente con Jorge Baradit y Francisco Ortega acerca de cuántos ejemplares venden ellos, seres de carne y hueso que escriben novelas y textos literarios, entendiendo por literario -o intentando entender algo así- como que escriben textos que van más allá de una mera historia entretenida y tienen en consideración aspectos ideológicos, puntos de vista determinados que se suelen alinear con la vida del autor y un interés por las formas que asume la historia misma más allá de ese deambular por finales sorpresa o exóticos o por la retención de información con la intención de demostrarle a algún pelagato principiante que dominan una técnica de taller literario de escritores latinoamericanos que repiten fórmulas con tal de generarse el sustento mensual y las salidas de fin de semana.

Roberto Bolaño fue un best seller, tanto con Los Detectives Salvajes como con 2666. El 2008, 2666 fue mencionado por el New York Times como uno de los libros del año y las ventas subieron hasta explotar.

En realidad creo que Baradit y Ortega, los dos fenómenos best sellers de esta temporada, con más de 3o mil ejemplares vendidos, nos da qué pensar en relación a este fenómeno, sobre todo en la responsabilidad que ellos tienen frente al acercamiento al lector y el esfuerzo que ponen en llegar realmente a lectores, a sujetos que buscan qué leer, más allá de un círculo de 100 literatos que se sacan los ojos en el Facebook, en carretes y finalmente no escriben nada.

Creo que Baradit y Ortega están centrados en su escritura y en los lectores y han llegado a la conquista de este último de forma preciosa y respetable y con enorme oficio y escritura de más de 10 años. Y han logrado conquistarlo, han logrado tener lectores anónimos más allá de su villa o condominio, porque detrás de muchas quejas, como la del IVA o que en Chile nadie lee de los editores independientes o micro editores (y a veces me incluyo), obviamente está el deseo de vender más libros y tener más lectores reales, pero pareciera que la palabra venta es el mismísimo demonio, y nos persigue en silencio, como si fuese la peor de las condenas.

baradit ortega

Hay aquí siempre una incongruencia, que sería hermoso que se liberara, más allá de las compras escolares o del Ministerio de Cultura, creo que sería hermoso que aprendamos a encontrar a ese lector anónimo ávido de leer otros tipos de escritura distinta a esa centrada en las historias, como por ejemplo libros literarios de los dos autores recién mencionados.

Recordemos que Roberto Bolaño fue un best seller, tanto con Los Detectives Salvajes como con 2666. El 2008, 2666 fue mencionado por el New York Times como uno de los libros del año y las ventas subieron hasta explotar y llenar de señoras en los vagones de Brooklyn a Manhattan leyendo a este tremendo autor chileno-mexicano-catalán-y-de-ningún-lado.

Lo que queda es dejar de repetir las ideas que venimos repitiendo hace años, es decir, que los best sellers son malos porque sí y sería hermoso que muchos de los libros que se publican en Chile en tirajes muy pequeños fueran los próximos best seller.

También otros excelentes autores lo han sido, como por ejemplo Enrique Vila-Matas cuando se pasó de Anagrama a Seix Barral, Pedro Lemebel en sus últimos libros, el peruano Bryce Echenique y la española Belén Gopegui.

Por lo tanto, yo creo que la cantidad de la venta, ya sea mucho, muchísimo o poco, no nos dice nada del texto, es decir:

  1. No nos habla de la calidad del libro.
  2. No nos habla de si los lectores lo leen o sólo lo compran.
  3. No nos habla de si la persona que lo escribe es escritor o no.
  4. No determina la permanencia del libro en la #historiadelaliteratura (jaja, qué desagradable idea eso de quedar en la #historiadelaliteratura, antes sí, antes las personas o los libros quedaban en la Historia de la Literatura por razones de paradigmas y fuerzas de la construcción de la historia, pero hoy con las tecnologías y las forma de construcción de conocimiento y linkeo, ya nadie queda en la historia de nada).
  5. No determina que el autor va a escribir o no un nuevo libro.
  6. Ni menos cuántos libros vendidos necesitas para ser o no ser un escritor.

BOLANO ROBERTO

Entonces, por el momento, creo que lo que queda es dejar de repetir las ideas que venimos repitiendo hace años, es decir, que los best sellers son malos porque sí y sería hermoso que muchos de los libros que se publican en Chile en tirajes muy pequeños, como por ejemplo La filial de Matías Celedón, Nancy de Bueno Lloret, La perla suelta de Paula Ilabaca, Cuerpo perforado es una casa de Gustavo Barrera, Oro de Ileana Elordi, Cosas que nunca te dije de María José Viera-Gallo y Reinos de Romina Reyes, fueran los próximos best sellers y todos leyeran y comentaran en las calles y parques de Santiago esos libros hermosos, y se dejaran influenciar por los puntos de vista y formas de ver el mundo de estos escritores, y que los próximos best sellers fuesen siempre y por siempre libros muy bien escritos y muy literarios y en realidad más que best seller fueran los best readers, ya que el decir que un libro se vende o se compra, no es sinónimo exacto de que ese libro se lea.

Ay, ¡ojalá!

Sigue Leyendo Aquí Deja tu Comentario
VIDEO DESTACADO

Ahora en MQLTV

Comentarios