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Marcha de la decepción

El día en que Chile se desafectó de su clase política

El mayor espectáculo de la televisión chilena en lo corrido de este 2015 es Yerko Puchento. Millones de chilenos esperan esa media hora alrededor de la medianoche en la cual el popular personaje de Daniel Alcaíno oficia de entremés del programa Vértigo. Su monólogo se ha convertido en el barómetro extraoficial del sentir popular en torno a la coyuntura política. El pasado jueves, por ejemplo, inició su rutina con un sobre azul en la mano, gesto mediante el cual despedía a una clase política tolerante con la corrupción.

Risas mediante, su espectáculo cerró una jornada cuyo común denominador fue la desafección. Ese mismo jueves 16, por la mañana, tuvo lugar en la Alameda la primera marcha estudiantil del año, movilización convocada bajo el lema Que Chile decida su educación, la cual reunió a cientos de miles de personas en diferentes ciudades del país.

yerko puchento

De esta forma, junto con la demanda por una educación inclusiva, de calidad, con mayores recursos e integradora, el discurso oficial de la movilización agregó un ingrediente nuevo: que sea Chile, es decir, el pueblo de Chile, quien decida. Porque está la sensación de que, allegado al poder, se formó un país paralelo habitado por representantes que actuaron durante estos últimos 25 años como una élite que se satisfizo principalmente a sí misma.

Esa sensación es nueva: nunca antes se marchó para expresar la decepción.

La primera gran marcha estudiantil del año fue el día en el que Chile expresó su desafección hacia la clase política.

Durante el gobierno de Sebastián Piñera se protestó para exigir cambios al sistema educativo y, de pasada, al sistema político, en pos de una sociedad más integradora. Muchos sabían que eso no iba a pasar en lo inmediato, por cuanto muchas de las ideas del 2011 resultaban incompatibles con el proyecto ideológico del entonces presidente. Por ello, la oposición comenzó a articularse programáticamente a partir de las ideas que circundaban a las movilizaciones. Así, la novísima Nueva Mayoría logró elegir a una presidenta votada por un altísimo porcentaje en la segunda vuelta y a un Congreso (casi) a la medida de las expectativas. Y en este nuevo orden se depositó algún grado de esperanza.

Habida cuenta de los casos de corrupción, de los dirigentes políticos mojados por la solidaridad (?) empresarial o de los conflictos de interés alrededor de los dos principales grupos políticos, surgió un desamparo: ¿Ahora qué? ¿Ahora quién? ¿Qué podemos pedirles a quienes toman las decisiones de nuestro país? En lo inmediato, las voces de los manifestantes articulan dos posibilidades.

corrupción marcha

Una, que la partida de dirigentes mojados por la corrupción y por los conflictos de interés sea expulsada de cualquier forma de la delegación de la soberanía (es decir, cualquier cargo de elección popular) o de cualquier instancia de deliberación (es decir, cualquier puesto de influencia en la decisión de las cuestiones públicas).

Otra, que los dirigentes previamente indicados no voten en virtud de quienes los han capturado y que empiecen a tomar decisiones en función de lo que la mayoría desea en lo inmediato (aunque vaya en contra de la ideología de la autoridad) o bien que, por lo menos, cada legislador sea realmente honesto con su lealtad ideológica y que actúe como se espera que alguien de su partido actúe.

Esa sensación es nueva: nunca antes se marchó para expresar la decepción.

El deseo de los manifestantes se ubica en alguna de estas posibilidades, en mayor o en menor medida. Ambas alternativas se pueden resumir en una sola palabra: rectificación. O rectificar toda la institución o que cada autoridad rectifique individualmente sus errores de la forma como le parezca más noble.

Será otro el momento para hablar de la razón por la cual llegamos a esta sensación (por lo pronto, hay literatura disponible que lo explica mejor y en mayor extensión que una breve columna: pueden coger los títulos escritos en el último tiempo por Fernando Atria, Claudio Fuentes o el más reciente trabajo de Carlos Huneeus).

Este momento es para detenernos y pensar hacia dónde vamos.

jorge correa sutil

A la misma hora que empezaban a agruparse los primeros manifestantes, en Radio Cooperativa, el abogado y ex subsecretario del Interior Jorge Correa Sutil deslizó una posibilidad. «Hay que estar atento a la posibilidad de que por ley se modifique la fecha de elecciones y tengamos elecciones anticipadas», afirmó.

Esa puede ser una salida. Porque la sensación de desamparo llegó. La desafección comenzó. La primera gran marcha estudiantil del año fue el día en el que Chile expresó su desafección hacia la clase política.

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