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El iTodo y la economía en colapso: receta para el caos

Escrito por MQLTV

    Vender un producto nuevo a cientos de millones de personas con unos pocos trabajadores ahora es posible. Kodak, la icónica compañía fotográfica estadounidense, contaba con 145 mil empleados. Catorce años después, en 2012, Kodak se declaraba en quiebra.

    De acuerdo a TruthDig, el mismo año donde Kodak se hundía, Instagram, la compañía de fotos más nueva, tenía trece empleados que atendían a 30 millones de clientes. La proporción entre consumidores y productores sigue desplomándose. El año pasado, cuando Facebook adquirió Whatsapp por 19 billones de dólares, ésta última empleaba a 55 personas para atender a 450 millones de clientes.

    Tengo un amigo que, desde su casa, inventó una máquina que logra encontrar partículas de algunos elementos en el aire, y ya ha vendido cientos de ejemplares por Internet a compradores de todo el mundo; las fabrica en su garaje con una impresora 3D. Hasta ahora, su negocio completo depende de una persona, él.

    Sin embargo, las tecnologías no solo reemplazan la mano de obra, sino también al conocimiento. Existen robots inteligentes capaces de aprender acciones humanas con rapidez, e incluso, aprender unos  de otros. Esto debido a la combinación de sensores de avanzada, reconocimiento por voz, inteligencia artificial, alta tasa de datos y algoritmos que reconocen patrones.Economía en colapso - MQLTV.com

    Si crees que ser profesional te asegura un puesto laboral, piénsalo dos veces. Los dos sectores económicos que más titulados requieren, salud y educación, se encuentran bajo una gran presión para abaratar costos, y las máquinas expertas están listas para encargarse de ello.

    Estamos al borde de una ola de apps de salud que miden desde tu colesterol hasta tu presión arterial, en conjunto con softwares de diagnóstico que explican qué significa y qué hacer al respecto. En los años venideros, estos programas realizarán actividades muy parecidas a las de médicos, enfermeras y técnólogos (por ejemplo: ultrasonido, tomografías computarizadas y electrocardiogramas). Al mismo tiempo, los trabajos de muchos maestros y profesores universitarios desaparecerán, dando paso a cursos en línea y textos interactivos. ¿Dónde terminará todo esto?

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    Imaginemos una caja pequeña – llamémosla “iTodo” –  capaz de producir todo lo que podrías desear, tal como una lámpara de Aladino moderna. Solo al decirle lo que quieres, el objeto que pensaste aparece por arte de magia, algo así como Doraemon y su bolsillo mágico. El iTodo también hace cualquier cosa: da masajes, te pone las pantuflas, lava la ropa, además de doblarla y plancharla. Podría ser la mejor máquina jamás inventada.

    El único problema es que nadie podrá comprarla. Ninguno de nosotros tendrá formas de ganar dinero, dado que el iTodo hace, pues…todo. Estamos fantaseando, pero en un escenario donde se pueden hacer más cosas con menos gente, las ganancias caen en manos de un círculo muchísimo menor de ejecutivos e inversionistas. Cuando Facebook compró Whatsapp, uno de sus jóvenes fundadores, Jan Koum, poseía un 45 por ciento de la participación en el capital de la compañía, lo que logró recaudar 6,8 millones de dólares. Su cofundador, Brian Acton, consiguió 3 billones por su participación del 20 por ciento. Se cree que cada uno de los empleados antiguos tenía un uno por ciento de participación, lo que, de ser cierto, obtuvieron 160 millones de dólares por cabeza.

    Futuro robótico - MQLTV.com

    Mientras tanto, el resto de nosotros nos quedaremos haciendo las pocas cosas que la tecnología no puede: atención al cliente, contacto humano y cuidado; por estas labores de persona a persona recibiremos salarios muy bajos; esto quiere decir que la mayoría tendrá cada vez menos dinero para comprar la atractiva gama de productos y servicios originados por tecnologías porque aquellas estarán suplantándonos laboralmente, es decir, reduciendo nuestros ingresos.

    Necesitamos un modelo económico nuevo. El sistema que dominó el Siglo XX fue la producción en masa y para el consumo de ésta. Los trabajadores eran consumidores, y viceversa. A medida que llegaban los sueldos, la gente obtenía más dinero para adquirir cosas que otros produjeron, cámaras Kodak por ejemplo. Esto resultó en más puestos laborales y sueldos más altos; pero aquel círculo vicioso hoy se cae a pedazos. La receta perfecta para el colapso social y económico es un futuro con producción casi ilimitada, hecha por un puñado de personas y para el consumo de quien pueda pagarla.

    Cada vez más es lo que se genera por menos gente que recauda casi todas las ganancias. Esta economía que se precipita es un sistema que no sirve.

    El problema subyacente será – y ya es – la distribución del ingreso y de las riquezas. ¿Qué podemos hacer? Hay quienes ven con malos ojos la palabra “redistribución”, pero esta economía que se precipita, donde cada vez generan más con menos gente, y deja al resto con un poder adquisitivo insuficiente, esto es un sistema que no sirve. Una posible solución es que la redistribución de los ingresos de los millonarios, que están siendo dueños de las tecnologías más importantes, sea la única forma de hacer que la economía del futuro pueda funcionar y subsistir .

     

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