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La Mujer Rota

Leer a un escritor sirio

Aparte de meterme a YouTube, a todas las redes sociales, de estar pendiente de lo que pasaba segundo a segundo hace una semana atrás, el viernes 13 de noviembre o 13N, cuando estallaron los tiroteos en el centro de Francia por parte del Estado islámico, los cuales causaron más de 120 muertos, haciendo volar seis puntos de la capital francesa (el Stade de France, la sala de espectáculos Le Bataclan, el restaurante Le Petit Cambodge, el local Belle Équipe, el bar Le Carillon y en el Boluevar Fontaine) y de observar cómo es que conocidos, amigos y algunos de los que sigo en mis redes comenzaban a dar sus primera opiniones públicas, algunos a poner en sus avatares la bandera francesa, comentarios desde una emocionalidad desbordada sin tener idea de lo que realmente estaba sucediendo entre Francia y Siria, mostrando un apoyo indiscriminado a esta capital occidental, sin entender mucho del conflicto, sin googlearlo siquiera, ni saber que Francia había atacado Siria en septiembre y octubre de este año, uniéndose a los ataques de Estado Unidos y otros países, dejando tanto o más daño de lo que Francia había recibido, un poco sin querer entenderlo, porque pasaron dos o tres días y ya no se habla del asunto, en este país en que todos hablamos de memoria, de mantener la historia presente, tenerla ante nuestros ojos y pasaron mejor a hablar del partido de fútbol que se batía entre Chile y Uruguay y la tristeza de la terrible derrota recibida.

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Antes de todo eso, y justo por esos días, estaba leyendo a dos autores franceses: La era del recelo de Nathalie Sarraute (autora de Tropismos) y La nueva novela de J.Bloch Michel, ambos parte del grupo o fenómeno literario Noveau Roman (o nueva novela) que fundaron por allá por mitad del siglo XX junto con Robbe-Grillet, Claude Simon y otros, y vuelvo a caer en la cuenta que el origen de mis lecturas está siempre en esos países opresores, esos países que la llevan en occidente y que muchas veces nublan nuestra percepción de los sucesos y a ratos la sepultan desde esa mirada occidentalista que tenemos para todo, incluso para elegir nuestras lecturas, discursos y puntos de vista.

Ya había leído y releído en mi formación primera a muchos autores franceses de la época, poetas, narradores y sobre todo ensayistas sin tener ni la más mínima idea ni siquiera del nombre de un autor sirio, más allá del poeta traductor y ensayista Adonis (Siria, 1930), que lo conocí sólo porque suena y resuena como un fuerte candidato para el Nobel desde hace algunos años -incluso este 2015- y que ha sido conocido más que nada por su libro Epitafio para Nueva York, publicado por Hiperión en 1987 y del que hoy podemos encontrar una edición de Nórdica Libros o fragmentos en las redes, o incluso bajarlo completo si es que nos damos la lata de subir textos que Scribd nos pide como intercambio, pero cada vez está más difícil de subir porque no reconoce como nada auténtico, porque al parecer a esa plataforma ya casi ha explotado y se han subido todas las posibilidades de textos encontrables y descargables gratis.

epitafio para nueva york

La editorial Lumen también ha venido publicando a otro interesante autor sirio, Khaled Khalifa, autor de la novela Elogio del odio (1964), un libro prohibido en su momento y que nos explica la historia reciente de Siria, desde los años ’80 hasta el día de hoy, de la mano de una adolescente que narra la vida de su familia en tiempos de la guerra de Afganistán. Ahora bien, este libro no lo encontré ni por si acaso en las redes, tal vez estará a la venta en alguna librería, libro que me lo recomendó un escritor argentino al estar dialogando en una de esas mesas en que se tiran datos de autores por si alguien quisiera anotarlo y leerlo en otro momento lejano.

Hoy en día leer a Adonis en Scribd es como hacer eco de los mismos temas que el autor trata, el capitalismo violento invadiendo todo nuestro imaginario y visiones, leer a Adonis en Scribd es leerlo irrumpida por propaganda y los carteles luminosos en nuestra pantalla, sobre todo de CyberMonday y viajes de Despegar.com y Atrápalo.cl que nos llaman a participar en estos dos o tres días de superventas y compras para engrosar nuestros gastos y reventar las tarjetas de crédito.

Un odio enorme, una rabia, una melancolía frente a occidente y el ícono de su imperio, pero también gritando desde el otro lado, sin avalar ni un lado ni el otro y diciendo que los árabes también tendrían que hacer su revolución interior

De todas formas es muy grato reencontrarme con esta lectura, sobre todo que esté liberada en las redes, donde nos sumergimos no sólo en una fuerte crítica a lo bestial del capitalismo, desde la mirada de un sirio que ha vivido en grandes capitales como Nueva York y ahora París (en una especie de rascacielo) y donde damos un paseo por una de las grandes ciudades de occidente, que bien podría ser París, Berlín o Barcelona, y donde todos los íconos e imágenes que pueblan esta ciudad son puestas bajo el lente de la ironía y el ojo observador de un poeta que se burla de la ciudad y su cultura, a la vez que rescata y eleva a escritores que han pasado por lo mismo, como lo retrata Poeta en Nueva York de Lorca (imagino que tal vez le gustaría leer a a Lihn, o incluso el mismísmo Claudio Giacioni), diciendo algo así como que hay que elevar las armas de la escritura y que sería mejor escuchar a los poetas en muchos de los conflictos armados, donde el puente de Brooklyn o Brooklyn Bridge, como dicen algunos, es el que une al mismísimo Whitman con Wall Street y la hoja de hierba es lo que se une con el papel dólar.

Reírse o cuestionar fuertemente las producciones gringas, ese silencio que recorre Nueva York, la basura de sus calles, las lenguas que en ese ruido no se comunican, los parques sin rostro y sin palabras.  Todos “Esclavos de todas las razas. Los hombres viven como plantas de invernadero”.

De todas formas, no quiero decir que con leer a Adonis o algún otro poeta sirio nos acercaremos mucho más a entender el conflicto de los países árabes, tal vez nos deja más perdidos que antes.

Viajes por el Brooklyn Bridge, Harlem, Wall Street, la Estatua de la Libertad, un odio enorme, una rabia, una melancolía frente a occidente y el ícono de su imperio, pero también gritando desde el otro lado, sin avalar ni un lado ni el otro y diciendo que los árabes también tendrían que hacer su revolución interior, volver a pensar la religión a la luz de la modernidad, así como lo ha hecho occidente, y lograr separar lo religioso de lo político e incluso de lo cultural y social. “El Orden que construye el mundo es el que comienza con el asesinato del hermano”.

Adonis ve a su pueblo, el mapa árabe en todas partes de Estados Unidos. Un mapa que es como un caballo que golpea el suelo, que golpea la tierra con fuerza y saca polvo. Ve por todas partes árabes que brillan como una estrella fugaz en estos continentes. Estados Unidos como un país que jadea, Nueva York también jadeando para destruir a los árabes, pero desde el otro lado, se aproxima ese viento que  sopla desde oriente nuevamente y desmorona todo.

Leer a Adonis en Scribd es leerlo irrumpida por propaganda y los carteles luminosos en nuestra pantalla, sobre todo de CyberMonday y viajes de Despegar.com y Atrápalo.cl.

De todas formas, no quiero decir que con leer a Adonis o algún otro poeta sirio nos acercaremos mucho más a entender el conflicto de los países árabes, tal vez nos deja más perdidos que antes, porque la fuerza de la imágenes que pueblan su escritura son también encrucijadas de las propias lecturas del autor y su mezcla de culturas, ideologías y posturas ante la vida, pero creo que sí puede ayudarnos a avanzar hacia algunas respuestas ante la pregunta frente al conflicto que se vive hoy por esos lados, el silencio de esa respuesta y dejar de poner banderitas de Francia porque sí en nuestros avatares.

Y por último, más allá de hacer comentario en Facebook de este conflicto, más allá de leer a todos los escritores sirios o franceses contemporáneaos para entender un poco más de esta guerra que se aproxima, me quedo con lo que puso el escritor y amigo Jordi Corominas en su Facebook. Decía algo así como que le sorprendía que estos días no haya pensado en Camus y su escritura, que no haya recordado esa frase, verso o pequeño texto desgarrador que dice: “En este momento se arrojan bombas contra los tranvías de Argel. Mi madre puede hallarse en uno de esos tranvías. Si eso es la justicia, prefiero a mi madre”.

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