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¡Atángana!

¿Por qué la lucha libre tiene tantos seguidores en Chile?

Escrito por MQLTV

    Cada generación tiene sus iconos clásicos. Pueden ser canciones, shows de TV, famosos, equipos de fútbol, modas y un variado etc. Como todo en la vida es cíclico, hoy nos enfrentamos a una fiebre nostálgica por esa generación de la transición tecnológica, esa que se formó a fines de los ’90 y en los tempranos ’00.

    Al igual que la fiebre animé, los tazos, el Internet en pañales y los álbumes coleccionables, existió un fenómeno de televisión que remeció el hambre de violencia de todos los teenagers noventeros. Me refiero a la WWF (World Wrestling Federation), hoy conocida como WWE (World Wrestling Entertainment), la cual desató la locura de todos los jóvenes amantes de la violencia en aquellos años.

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    Es difícil no acordarse de la emoción que causaban estos luchadores parafernálicos, con sus entradas exageradas y sus sobreactuadas reacciones, las cuales siempre nos arrancaron más de una sonrisa.

    Para quien no lo entienda, la lucha libre es un deporte de entretenimiento, la cual -a diferencia del box o de las artes marciales mixtas- tiene su atractivo en el espectáculo más que en el deporte en sí. Todo se engrandece en el ring: hay fuegos artificiales, parlantes gigantes que musicalizan las impresionantes entradas de los luchadores al ring, luces, historias de rivalidades dignas de cualquier buena serie y héroes y villanos que, de alguna extraña forma, se transforman en tus favorito. La lucha libre no sólo es entrentenida, es inevitablemente adictiva.

    Ahora, que sea un deporte de entretenimiento no quiere decir que no sea un deporte real. La lucha libre existe en muchos países: tiene sus reglas, su disciplina y su historia. Aunque usted no lo crea, las patadas, golpes y llaves que se ven en el ring son doloras y reales: es muy difícil fingir un planchazo desde altura o una patada voladora (existen técnicas profesionales para tener una lucha creíble y fluida pero segura). Lo que sucede es que la actuación se encuentra realmente en la construcción de personajes: las rivalidades, los disfraces y los resultados de las peleas, los cuales son necesarios para darle emoción a esa historia que se cuenta fuera del ring. Es cierto, todo está “guionizado”, pero se hace para mantener el atractivo del show.

    Sabemos perfectamente que en la vida real los luchadores no andan con mallas, máscaras ni resuelven todo a golpes, claramente son personas como nosotros, pero eso a nosotros siempre nos dio lo mismo. Cuando salía el malo de turno lo abucheabas desde el living de tu casa y celebrabas como si Chile ganara el Mundial cuando la cuenta llegaba a tres y el nuevo campeón de pesos pesados era tu luchador favorito.

    Si lo pensamos bien, tiene bastante sentido que la lucha libre tenga tantos seguidores en nuestro país, sobre todo para un target específico de edad , pues el formato de la lucha libre no se distanciaba tanto de lo que nos mostraban en series como Dragon Ball Z o Los Caballeros del Zodiaco en aquella época: violencia, amistad, ganas de superarse y un héroe, que a pesar de todas las dificultades, se paraba para derrotar al canalla que estuviese causando problemas.

    Si a todo eso le sumamos el impecable trabajo de los comentaristas para Latinoamérica de la WWF/WWE, la cosa agarra más sentido aun. Hugo Savinovich y Carlitos Cabrera eran los latinos más emocionantes que podías escuchar en la TV, ellos le daban toda la mística a las luchas con su relato: tenían frases emblemáticas (“atángana”, “fuego, fuego, chuchi llama a los bomberos” y “le están dando y no consejos”) que eran imposible que no se quedaran en tu memoria; gritaban, lloraban e incluso peleaban entre ellos. De hecho, ese es uno de los motivos más importantes de por qué pegó tanto la WWF/WWE en Latinoamérica: porque, organizaciones gringas de lucha libre hay por montones, pero este sello latino en particular hizo que sintiéramos muy nuestro este espectáculo.

    Pero sobre todo, el mayor impacto era porque lo podíamos ver en la televisión abierta. Durante los años fue cambiando de casa televisiva pero en sus años dorados, comenzó en La Red, luego, se cambió a Chilevisión, después cuando ya casi nadie veía la lucha libre, pasó de manera desapercibida a UCV televisión.

    En el fondo, siempre supimos que todo estaba pautado, todo lo que sucedía era demasiado conveniente para que fuese real, pero era tanta la inmersión que te provocaba esa hora de suplex y patadas voladoras, que podía tener todo el sentido del mundo que estos tipos se pelearan a muerte por un cinturón de oro.

    El regreso de la WWE

    La lucha libre tuvo altos y bajos en cuanto a audiencia, su época de oro en nuestro país fue durante 1997 y 2002, en la conocida “era Attitude“, una época en que el público de la WWE se centró en adolescentes y adultos jóvenes, ofreciendo luchas más violentas, sangre, personajes más icónicos, mujeres luchando semidesnudas, insultos PG-13, y toda esa clase de cosas. Pero luego vino un bajón y, hasta el 2007, el rating descendió y los seguidores en nuestro país disminuyeron sustantivamente, aunque siempre estuvieron ahí los fanáticos fieles. Pero entre el 2008 y el 2010 volvió la fiebre luchística, con nuevos personajes, nuevas historias y mucha lucha. Y aunque hasta hace un par de años había pasado al olvido para mucha gente,  hoy volvió el fenómeno de la WWE en gloria y majestad.

    Hace poco más de una semana, se celebró en Estados Unidos uno de los eventos gringos más famosos y parafernálicos de la lucha libre y el mundo deportivo, la trigésima primera edición de “Wrestlemanía” (algo así como “lucha manía”), evento principal de la WWE.

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    Wrestlemania es como el “Super Bowl” del entretenimiento deportivo por lo que, no es raro que en Norteamérica se llenen los recintos donde se celebra este rito para los amantes de la lucha libre. Este año no fue la excepción: fueron 76.976 personas las que llenaron el Levi´s Stadium, hogar del Wrestlemania XXXI, el pasado 29 de Marzo.

    Pero lo que llama la atención es la acogida que tuvo el público chileno frente a este evento. La misma noche que se realizó la “lucha manía”, apareció el trending topic “#WrestlemaniaCl”, con más de 35 mil retweets, llegando a 46 millones de personas. Pero no sólo con Wrestlemania se quedan los datos, ya que el hashtag “#RAWCL” es otro trending topic que cada vez se hace más común en las tendencias de Twitter Chile, e incluso hay medios nacionales que cubrieron “Wrestlemania 31” minuto a minuto y que publican esporádicamente noticias relacionadas con la WWE.

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    Lo más probable también es que este boom se deba principalmente a la reciente adquisición de la transmisión de estas franquicias por parte de Fox Sports. Desde 2014, la cadena de deportes ha estado transmitiendo incesablemente los distintos programas de la WWE, como “Raw”, “Smackdown” y “NXT”, siendo todas parte de la misma casa de espectáculos, pero con pequeñas variaciones. Cada programa opera de manera distinta dentro del mismo “universo”: por una parte “NXT” es la novedad de WWE, cuyas luchas, personajes e historia están enfocados a luchadores “indie” y funciona como semillero de talentos para la WWE.

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    Dentro de lo más clásico se encuentra el programa “Smackdown”, que se enfoca un poco más en lo deportivo de la lucha libre, teniendo un desarrollo de guiones y personajes menor y, aunque no es necesariamente una regla, frecuentemente hay luchadores menos conocidos. “Raw” es la carta principal de WWE, donde existen luchas y personajes mucho más desarrollados y pauteados, es donde se concentra la mayor parte del espectáculo y la acción. Hasta hace unos años cada programa o “marca” tenía sus propios luchadores y títulos, como el mundial de peso pesado, pero esa división hoy no existe y el “roster” de luchadores se mueve paulatinamente de una marca a otra.

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    La WWE es una industria que genera millones de dolares al año, entre shows televisivos, merchandising, marcas registradas y toda clase de ingresos, incluso tiene un interesante espacio dentro de la bolsa de valores de New York. Por lo mismo, no es de extrañar que se actualizara y hoy cuenta con WWE Network, un canal híbrido que transmite toda la programación disponible y cuya inscripción cuesta $9.99 dólares (unos 5 mil pesos chilenos), es prácticamente como un Netflix de lucha libre y puede considerarse como otro de los factores importantes del nuevo éxito de la lucha.

    Y por último, cabe explicar que, como hemos dicho, todo esto se trata del espectáculo. Desde sus inicios, cuando se trataba de un show de circo itinerante, hasta la inmensa industria de entretención que es hoy. Por lo mismo, el éxito de esta clase de espectáculos depende de cómo se mantiene el atractivo para las audiencias, es decir, todo depende de que los guionistas y productores hagan bien su trabajo. Este fue uno de los principales problemas que atrapó a la lucha libre hace algunos años, ya que muchos de los guionistas que trabajaron en la WWE fueron traídos desde programas de TV tipo sitcom y series. Al perder a éstos, la química con los luchadores se perdió bastante y el resultado fue un mal y aburrido show deportivo. Pero todo empezó a solucionarse con la llegada de un luchador llamado Paul Levasque (mejor conocido como el legendario “Triple H”) a la vicepresidencia ejecutiva de talentos de la WWE, por lo que, también influye fuertemente en las decisiones creativas de la empresa. Levasque logró darle un nuevo aire e historias mucho más interesantes y entretenidas que acapararon la atención de nuevos y clásicos fanáticos, trayendo de vuelta a la lucha libre en gloria y majestad.

    Esa es la cosa con la lucha libre, el show. Cuando empezaste a verla te daban ganas de ser como ellos, seguramente rompiste muchas camas luchando con amigos, primos o hermanos, más de alguna lesión te llevaste, por más que te repitieran hasta el cansancio “no intentes esto en casa” lo hacías igual, porque era cool, exagerado, violento y divertido. Y probablemente hoy, aunque no te sepas el nombre los nuevos luchadores, o ignores quién es el actual campeón, volverás a romper camas, porque la WWE ha vuelto para quedarse.

    Puedes ver toda la programación de la WWE (Raw, Smackdown, NXT, Vintage, Divas, etc.) a través de Fox Sports, de lunes a domingo, desde las 21 horas.

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