• Videos
  • En Vivo

MQLTV.COM

En vivo

La irrupción G10

¿Se acabó el tiempo de la G-90 de Peñailillo?

Rodrigo Peñailillo terminó ayer su participación como ministro del Interior en el gabinete de Michelle Bachelet. ¿Por qué pasó esto? Principalmente, fue la consecuencia de su pasado inmediato como operador político en jefe de la presidenta de la República: desde la jefatura de gabinete en el primer gobierno de Bachelet hasta su cargo durante esta segunda administración.

De esta forma, el oriundo de Concepción perdió las alas de su carrera, saliendo bruscamente de la primera línea política. Por ello, el ex ministro tardará un buen tiempo en rearmarse ante la ciudadanía, si acaso quiere recuperar su lugar de joven promesa.

rodrigo peñailillo

No sería mucho problema para Peñailillo esperar un año o dos. Mal que mal, cuenta con apenas 41 años. Sin embargo, el problema no está en cuánta vida física necesita para recuperar la vida política, sino cuán hábiles son las generaciones que le siguen para conquistar el poder.

En una vereda, los G-90 se tomaron el poder a través de la carrera funcionaria, pasando de operadores políticos, estrechos asesores o jefes de tercer rango hasta llegar -recién a estas alturas- a la segunda línea funcionaria. En la otra vereda, los G-10 -permítanme el nombre- surgieron a partir del movimiento estudiantil de 2011 y aprendieron a conquistar el poder con pequeños y efectivos juegos de poder; unos bellos amotinados cuyo apoyo popular instaló a sus mejores referentes en el Congreso Nacional.

La G-10 nace más chúcara que la G-90, pues no necesitaron padrinos para poder ubicarse en la política.

Los G10 supieron ser más rápidos.

Mientras los G90 hablaban de política en los asados familiares, los G10 hablan de política a la hora de la once con sus padres. Y aprendieron a hacerlo a diario, porque estuvieron durante ocho años de movilizaciones explicándoles a sus padres de qué palo venía la política, de la misma forma como les explicaban muchas veces cómo se usaba un computador.

Mientras los G90 leían a Zygmunt Bauman y lo acumulaban en el kárdex, los G10 ponían en práctica al pensador polaco. Claro. Porque no se trataba solo de entender la modernidad líquida para entender cómo viene la mano, sino de aplicar las herramientas de la modernidad líquida y articular los discursos desde ella misma: para compartir artículos (este informe de Fernando Atria es el mejor ejemplo), para difundir videos instructivos o para crear memes de Internet para ridiculizar al adversario de turno.

vallejo boric jackson cariola G10

Mientras los G-90 supieron hacerse imprescindibles para la maquinaria del Estado, acomodados en el aprendizaje de la maquinaria política; los G-10 conquistaron casillas yendo a lo importante: poner sus ideas en el corazón de la gente. Esto resultó una cachetada de realidad para generaciones de aprendices de burócratas, las cuales se acomodaron en la gestión de lo existente, en lugar de desafiarse y expandir sus propios territorios.

Mientras la G-90 siente que el poder le corresponde porque hizo carrera funcionaria para conquistar un puesto, la G-10 conquistó los puestos sin hacer carrera ni deberse de forma obsecuente al generalato de los partidos de donde provienen. Así, la G-10 nace más chúcara que la G-90, pues no necesitaron padrinos para poder ubicarse en la política; de hecho, dos de sus más importantes líderes surgen a partir de spin-offs de la política universitaria: Revolución Democrática e Izquierda Autónoma.

Mientras los G-90 hablaban de política en los asados familiares de vez en vez, los G10 hablan de política a la hora de la once con sus padres.

La G-10 logró crear un espíritu de los tiempos a través del cual siembran figuras, discursos y ambientes. Y a través de él, lograrán progresivamente el recambio generacional. Pero, dado que la G-10 aún no tiene la edad para llegar al Senado o a la presidencia, la próxima función de la G-90 será trabajar de prestanombres en cargos estratégicos, sólo con el fin de garantizar el éxito de la G-10.

Al final del día, la división funcional del trabajo estancó a la G-90 en el ejercicio de la pega sucia y se quedarán en ella; como ayer, como siempre, oficiando en un futuro cercano de servidumbre a la generación más aventajada intelectual y políticamente desde finales de la década de 1960.

giorgio jackson gabriel boric

Mientras, Peñailillo estará esperando un tiempo para su segundo aire. Su futuro y el de los suyos estará condicionado por las zancadas de los jóvenes que les siguen.

Sigue Leyendo Aquí Deja tu Comentario
VIDEO DESTACADO

Ahora en MQLTV

Comentarios