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SEXUALIDAD: El sorprendente origen de la eyaculación precoz y cómo curarla

Ya sean leones, venados o monos, todos los mamíferos del mundo tienen una común práctica sexual: El coito es sorprendentemente rápido.

Históricamente, los machos se han entregado al placer del sexo solo el tiempo necesario para satisfacer su instinto y esparcir su semilla antes de volver a la caza o dormir.

Los únicos mamíferos que invierten técnicas y tiempo para extender la experiencia sexual con la sola finalidad de obtener placer, somos los humanos. Así es, hombres como tú y yo. Y cuando no somos capaces de retener el orgasmo y eyaculamos antes que nuestras parejas, nos sentimos culpables.

Según la Clínica Mayo, la eyaculación precoz ocurre en uno de cada tres hombres. Es decir, el mundo está lleno de hombres que distraen sus mentes durante el sexo para aplazar el mayor tiempo posible la eyaculación. Cada vez que un hombre tiene un orgasmo antes que su pareja, él se siente como si fuera un fracaso.

Pero ¿Qué tal si estuviese equivocado y eso es justamente lo que programó la naturaleza?

Solo en la sociedad humana es indeseable tener un orgasmo rápido. Si todos los hombres tuviéramos penes gigantes y duráramos dos horas teniendo sexo, como los actores porno, los humanos nunca se habrían reproducido y la especie se habría extinguido hace rato. Tardar 10 segundos en eyacular se traducía en una mayor posibilidad de tener descendencia. Así es como proliferaron los humanos en la tierra.

La habilidad que tiene un hombre para excitarse y eyacular rápidamente se originó en los periodos más oscuros de la evolución humana, cuando los humanos estábamos constantemente amenazados por depredadores, tribus rivales, elementos, y todo aquello que en la actualidad ya está conquistado.

Desafortunadamente, la fisionomía masculina no recibió el memo donde anunciaban que los dormitorios contemporáneos están libres del acecho de colmillos voraces, por lo que ya era seguro relajarse y disfrutar tranquilamente del sexo.

La eyaculación precoz es una de las disfunciones sexuales masculinas más comunes en las consultas de urólogos. Además es la más trágica. Está por encima de la disfunción eréctil y es más difícil de tratar, porque las expectativas de rendimiento sexual de los hombres son difíciles de cumplir.

Hace un tiempo, se habló en el matinal “Muy Buenos Días” sobre la duración promedio de los chilenos: Sería de 5,4 minutos. Vale mencionar que esto es una media, y que el estudio presentado señaló que la extensión del placer sexual duraba entre 33 segundos a 44 minutos (sin incluir el juego previo).

Pero los urólogos comentan que hay muchas ocasiones en que tienen que explicarle a los hombres que no tienen un problema de eyaculación precoz. Si bien hay casos serios, donde hombres eyaculan antes de un minuto, la mayoría tiene una expectativa distorsionada por lo visto en películas porno.

Muchos casos tienen una solución psicológica, ya que tienen una raíz en la depresión o la ansiedad, pero no hay problemas físicos. Incluso, los eyaculadores precoces serían hombres más evolucionados que otros. Pero eso no resuelve mucho.

Existen opciones como el desarrollo muscular para retrasar el orgasmo. Esto es a través del entrenamiento del piso pélvico con los ejercicios Kegel para hombres. Sin embargo son muchos los hombres que no tienen la paciencia de seguir esta rutina, porque están desesperados y quieren una solución rápida.

La mayoría de estas soluciones rápidas no entregan un resultado óptimo. Desde sprays tópicos a pastillas que se recetan para la depresión y que tienen como efecto secundario el retardo de la eyaculación o, la más aterradora de todas, una cirugía que corta los nervios del pene para reducir su sensibilidad permitiendo durar más durante el sexo.

Existe otra opción mucho menos invasiva: Aprender que tus eyaculaciones son una respuesta del sistema nervioso. Está fuera de tu control deliberado.

Una pastilla como el Viagra puede “curar” temporalmente la disfunción eréctil, pero no asegura el retardo del orgasmo. 

Si un hombre no puede perdonar su evolucionada biología y su pareja sexual no está dispuesta a aceptar el hecho que no puede durar una hora, puede ser tiempo de consultar con otro tipo de especialista, como un psicólogo, quien puede ayudar a detectar el origen de la ansiedad que le invade.

“¿Está comparándose con los hombres que ve en las películas porno?” o “¿Le ha impuesto su pareja alguna expectativa poco realista?”, son preguntas comunes que realizan los psicólogos a pacientes complicados en la cama.

Por lo general, reducir los índices de ansiedad se relaciona al desarrollo de expectativas realistas en el sexo. Existen parejas que incluso no enfocan su práctica sexual en la penetración, sino que en otorgarle placer a su compañero. Es decir, la penetración no es la única forma para disfrutar.

Cuando todo el espectáculo no depende de tu pene, se elimina un gran peso provocado por la ansiedad, porque el miedo a no cumplir con una expectativa desaparece.

Y cuando te das cuenta que no hay expectativas, vas a empezar a notar que el problema desaparece de forma espontánea. Sin la ansiedad presente, se obtiene un mayor control de la eyaculación.

Lo principal aquí es que los hombres escuchen lo que muchos urólogos le dicen a sus pacientes: 

“No hay nada malo contigo, hombre. Así es como la naturaleza te diseñó”.

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