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Vivir del oficio: Camila Larsen, la periodista tras Corriendo con Tijeras

En pleno apogeo de la “era del tallerismo”, Camila Larsen, la periodista tras “Corriendo con Tijeras” -uno de los blogs de manualidades más visitados de Chile- cuenta cómo se logra vivir de un hobbie.

*Fotos por Fabián Ortiz

camila larsen 1

“Y usted, ¿encontró pega?”, le preguntó un día de sopetón una vecina a Camila Larsen (29), que no se explicaba cómo una mujer de su edad podía vivir sola y pasar todo el día en la casa. El asunto es que Camila logró el sueño de muchos profesionales jóvenes: trabajar pocas horas, desde la casa, haciendo una de las cosas que mejor sabe hacer: tejer, bordar y enseñar.

Sobre Camila, dicen que siempre estuvo tejiendo. “Con el tiempo me he dado cuenta de que es una forma de aprender a estar sola”, reflexiona. Su abuela le enseñó las técnicas básicas de bordado, frivolité y tejido que hoy traspasa en sus cursos, espacios íntimos donde se generan encuentros principalmente femeninos en torno a estas tradiciones que las mujeres de hoy resignifican como un forma de dedicarse tiempo a ellas mismas: ”Para nuestras abuelas el tejido era una forma amorosa de preocuparse del resto, algo relacionado con el sentido que se le daba a lo doméstico, al ser dueña de casa”, explica.

“Una forma de tener un espacio personal y amoroso, porque en general las mujeres se desenvuelven en contextos hostiles”.

A pesar de que aún vivimos en una sociedad patriarcal, los cambios en la forma de ser mujer durante las últimas décadas han sido vertiginosos desde un punto de vista histórico. Aunque nuestras madres fueron las que salieron a trabajar, la forma de vivir la vida profesional y sexual es en nuestra generación es profundamente distinta a la de ellas, más aún a la de nuestras abuelas. Una consecuencia de este proceso, cuenta Camila, es que la tradición de las manualidades se salta una generación: “muchas de mis alumnas vienen porque sus abuelas les enseñaron un poco cuando niñas y ahora quieren retomar este conocimiento”.

taller camila larsen

-Pero nosotras no estamos volviendo a la casa.

“No, no estamos volviendo a la casa, pero sí veo las ganas de resignificar el espacio del trabajo manual, sin que implique volver a la casa a cuidar de un otro, sino como una forma de tener un espacio personal y amoroso, porque en general las mujeres se desenvuelven en contextos hostiles”.

Quizás el auge del “tallerismo” -basta con googlear “taller” para que aparezcan cientos de resultados, desde carpintería hasta paisajismo, pasando por encuadernación y timbres- es una expresión de la crisis de sentido que muchos profesionales sienten por las exigencias del mundo laboral. Valentina Riberi es una economista que ha tomado talleres de orfebrería y bordado como una forma de salir de la rutina laboral: “veo que hay mucha gente está establecida profesionalmente, ganando buenas lucas, pero que necesita hacer otras cosas como una forma de dedicarse tiempo a ellas mismas. Una búsqueda de sentido que no necesariamente es trascendente, sino de algo más simple como dedicar el tiempo a usar las manos, que es una especie de meditación”.

corriendo con tijeras taller

Estos espacios que se construyen de manera paralela al régimen que lleva la mayoría de los asalariados chilenos -esclavos de sus horarios laborales y del poco descanso que puedan tener- están demostrando ser una alternativa viable y sostenible económicamente para vivir.

Corriendocontijeras.com nació oficialmente como un proyecto del ramo de periodismo multimedia en la Universidad de Chile —el mismo curso que produjo Noesnalaferia, homenaje— y con ello Camila se empezó tomar en serio la posibilidad de ganar plata con su hobbie. De hacer unos cursos durante los fines de semana en la casa de sus papás, pasó a hacer talleres cuatro días a la semana, dos veces al día, en su propio departamento. Además, trabaja haciendo patrones para la revista Tejidos Paula. Ambos quehaceres le han permitido una rutina laboral privilegiada y demuestran que es posible vivir de algo que sabemos hacer bien.

Camila logró el sueño de muchos profesionales jóvenes: trabajar pocas horas, desde la casa, haciendo una de las cosas que mejor sabe hacer: tejer, bordar y enseñar.

Espacio terapéutico

Mis alumnas vienen a este espacio como una especie de terapia. Dicen: “es bacán, porque no estoy pensando en nada”, pero no es que no estén pensando en nada, sino que están lejos de esta ola de pensamientos tristes que tienen encima: la pega, la familia. Es una instancia para darse cuenta de otras cuestiones. Tejiendo se me han ocurrido millones de ideas, y sí po, da pa eso. Te obliga a estar quieta, te obliga a concentrarte en ti”.

taller corriendo con tijeras

-Al mismo tiempo, el espacio que se da entre un grupo de mujeres hay un rollo.

“¡Sí! Es cuático porque es inmediato. No es que esperen a que llegue un momento de confianza en las clases, sino que al tiro sueltan todo. Se están sentando, poniendo la cartera en la silla y al tiro: ‘Se murió mi marido, o no me pesca, o mis hijos se fueron de la casa’ y vienen con el rollo de ‘necesito hacer esto’, algo que no tiene que ver necesariamente con lo material de hacerle un chaleco al nieto, sino que es una instancia que necesitan. A veces me da pena pensar que necesitan una justificación para tener ese espacio, porque están pagando y es oficial. Quizás no podrían quedarse las mismas dos horas en su casa tejiendo. Pero es como ‘ah, la mamá está haciendo un curso, dejémosla'”.

El público de los talleres es diverso: mamás, señoras, abuelitas, amigas, compañeras de pega. Valentina Riberi reafirma esta impresión: “En algunos talleres me he topado con señoras que parecen estar muy deprimidas, que están ahí porque sienten que no tienen algo mejor que hacer, es muy triste”. Camila dice: “veo harto descontento y casi todo tiene que ver con lo mismo: la familia, el amor, los cuidados. Están aquí pero siempre están súper atentas del almuerzo, de la guagua en el jardín, de ir a buscar a la mamá viejita. Es su espacio, pero en realidad no. Un hombre no estaría pensando en esas cosas”.

Corriendocontijeras.com nació oficialmente como un proyecto del ramo de periodismo multimedia en la Universidad de Chile -el mismo curso que produjo Noesnalaferia-.

Así de radical: un hombre no estaría pensando en estas cosas. Y a pesar de que Camila es feminista, siente que hay una cierta contradicción entre dedicarse a transmitir una tradición femenina y su ideología. Porque, tal como lo explica muy bien este artículo en la revista Anfibia, “lo doméstico es universal en letra de varón, y en letra de mujer es personal, íntimo: no es político”.

“Hay una especie de contradicción, porque si siempre el tejido se ha asociado a lo femenino ha sido efectivamente por la pasividad. Porque cuando tienes las manos ocupadas tienes la mente ocupada también. En uno de sus escritos, Leonor Silvestri relata el mito de Atenas, que cuenta que le llevó a los hombres el regalo del telar. Atenas es la diosa racional, una que quiere normalizar, controlar. Es un obsequio para que los hombres se lo entreguen a las mujeres, para que tengan las manos ocupadas solamente en el telar, que es tan difícil que no pueden ocupar su fuerza física ni mental para revelarse. Entonces hay cierta inmanencia en la que estás metida con el telar, porque tenís un resultado inmediato, pero también puede ser que no te des cuenta de lo que pasa a tu alrededor”.

De hacer unos cursos durante los fines de semana en la casa de sus papás, pasó a hacer talleres cuatro días a la semana, dos veces al día, en su propio departamento.

-Quizás en el acto mismo está implícita la sumisión, pero hoy también puede ser visto como un espacio de reflexión.

“Claro, como de encuentro con una misma, que ese espacio hoy sí puede ser muy político“.

-También te presenta un encuentro con tu cuerpo.

“Es algo súper personal, que tiene el ritmo de tu propio cuerpo. Escuchas los palillos y es el movimiento al límite de lo que pueden hacer tus manos. A veces me ha pasado y a alumnas también, que momentos cuando nos estamos quedando dormidas, después de tejer mucho, seguimos con el ritmo y en esos momentos soñamos con el tejido, como que se nos sale un punto. Cosas que solamente alguien que ha estado mucho rato tejiendo entendería. Es una relación igual pasiva con el cuerpo. Como de estar quieta, de un movimiento súper pequeño, pero es al menos una relación con el cuerpo. Hay gente que simplemente no la tiene”.

tejido corriendo con tijeras

Talleres de Corriendo con Tijeras

  • Tejido libre, en que cualquier persona puede llegar y aprender palillos o crochet, desde cero, lo que alcancen a hacer en cuatro sesiones.
  • Bordado, en que enseña puntos básicos de diferentes tradiciones de bordado y las alumnas deciden qué hacer (7 sesiones).
  • Frivolité, que es una técnica media desaparecida porque es súper dificil y te requiere mucho tiempo. Con un instrumento se van haciendo nudos pequeñísimos sobre un hilo muy delgado (4 clases).
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